El cultivo de soja (Glycine max (L) Merr.) constituye actualmente el más importante de Argentina si se toman como referencia los incrementos registrados en el área sembrada, producción, productividad y rentabilidad. Asimismo el complejo sojero, conformado por el grano, el aceite y los subproductos de soja, es clave para la agroindustria argentina. Las exportaciones ascienden actualmente a casi 10.000 mil millones de dólares.
Las enfermedades foliares del cultivo de soja constituyen importantes factores que limitan y disminuyen la producción y calidad del cultivo. Durante los últimos años los niveles de ataque de algunas enfermedades se han incrementado debido principalmente a la combinación del monocultivo de soja y labranza conservacionista.
Las enfermedades llamadas de fin de ciclo (EFC) y la roya asiática de la soja (RAS) merecen una consideración especial por varios motivos, entre los cuales se puede mencionar: 1) existe un aumento considerable en la frecuencia e intensidad de las EFC generado principalmente por la siembra generalizada de soja bajo monocultivo y siembra directa, ya que los agentes etiológicos son, en su mayoría, necrotróficos con capacidad de supervivencia en los rastrojos , 2) las EFC constituyen un complejo de agentes causales de incubación y latencia largos, es decir, hay infecciones previas que no son visualizadas como en otras enfermedades, lo que dificulta su manejo sanitario; 3) la RAS es mundialmente reconocida como la enfermedad más destructiva del cultivo; 4) las epidemias tardías y la expansión geográfica de RAS en Argentina en las últimas campañas demuestran que el país es altamente vulnerable al ataque de esta enfermedad y 5) la capacitación, reconocimiento y adopción de medidas de manejo integrado son escasas, porque en el caso de EFC se necesita aún mayor investigación y extensión mientras que la RAS es, para la región, una nueva enfermedad.
Durante el año 2005 el patrón de distribución de la enfermedad se modificó. Los lotes afectados fueron más frecuentemente encontrados en el NEA y especialmente en Entre Rios y Santa Fe (que mostraron la mayor prevalencia). Asimismo en este año, la roya también fue detectada por primera vez en la provincias de La Pampa , Córdoba y Buenos Aires, indicando una nueva conquista geográfica.
Ing. Agr. M. Sc. Fitopatólogo
Marcelo Carmona